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Y tú tienes que arrojar tus monedas para que se cumplan tus deseos. ¡pero yo no tengo monedas!
Espera, ya me encontré una. Y mira, para que veas, yo me voy a comprar todas las paletas que quiera ahí en la tienda de la esquina, porque tengo mucho dinero.
Ya vi que en la tienda de la esquina sí venden de esas paletas, fíjate. ¿sí?
¡sí, cierto, sí las venden! Lo que pasa es que a mí no me las venden.
A mí me las regalan. Sí, es que se me cumplió mi deseo que le pedí a la fuente de los deseos.
Ay, sí, ay, sí, ¿cuál fuente de los deseos? Pues, ¿cuál va a ser, ñoño?
¿esta que está aquí? ¿no sabías que esta es la fuente de los deseos?
No, sí. Mira, piensas un deseo, echas tu moneda y luego, luego se te cumple el deseo que pediste.
¿en serio? Sí, ñoñito.
Mira, yo pensé mi deseo, eché la moneda y luego dije... Ojalá que el señor de la tienda me regale una paleta, puta.
Y hasta ahorita no me he fallado. Pues, no te creo.
Y yo tampoco. Ay, pues, qué bueno.
Qué tonta he sido de haberle revelado mi secreto. Sí te creo.
Yo también. Entonces, chiringuinita, ¿quiere decir que si yo arrojo una moneda aquí a la fuente ahora, se van a cumplir todos mis deseos?
Claro que sí, ñoñito lindo, échalas. Bien, ahí va.
No le decidas a nadie. Yo tampoco.
Ninguna tontería, fíjate, porque lo que le pedí es que el señor dueño de la tienda de la esquina me regale una paleta todos los días. Por mi paleta, ¿sí o no?
No, ñoñito, espérate tantito, ¿cómo te vas? Más deseos y echas así todas tus monedas, todas.
Sí, ¿verdad? Sí.
Qué tonto soy, qué tonto soy, ¿verdad? Ay, no, no, amor.
Que me conceda que a mí me den una torta de jamón todos los días. Muy bien.
¿sabes que yo estoy arrojando mis monedas para que se cumplan mis deseos? Y tú tienes que arrojar tus monedas para que se cumplan tus deseos.
Pero yo no tengo monedas. ¿qué será bueno pedir?
Oye, ¿eso se vale? No, no, claro que no.
¿no se vale? No.
Entonces me la voy a gastar en la tienda. Sí, sí, échale.
¿así se vale? Sí, cómo no.
Entonces yo voy a arrojar otra moneda, la voy a sacar y voy a sacar, arrojar la moneda y la voy a sacar y seguir pidiendo. No, no, no se vale eso, ¿por qué?
Porque nada más se vale hacerlo una. Bueno, pero me toca a mí.
Sí. ¿qué será bueno pedir?
¿qué será bueno pedir? Ay, ya sé.
Que el profesor jirafales se case con doña florinda. ¿jirafales se case con doña florinda?
Es que el profesor jirafales nos castiga mucho a nosotros. Ya es justo que a él también le toque un castigo, ¿no?
A ti también. Estabas haciendo tú.
Es que ya me acordé que iba para allá. Yo también ya me acordé que iba para allá.
Sí, andaluz. Sí, andaluz.
Nos vemos. A ti también.
Volverlas a echar. ¿no te acuerdas que tú me dijiste que si sacaba uno las monedas ya no se cumplía el deseo de la persona que las había echado?
Sí. Bueno, pues las quiero sacar para que no te atropellen a ti, ni a ñoño, ni a doña florinda.
Para echarlas y que no pase nada. ¿entonces las puedo sacar?
Sí, tú llegaste primero, órale, sí. Pero luego las vuelves a echar, ¿ya vi tú?
Claro. Pero es que yo quiero cuatro tortas de...
Es que estas son para comprarme una torta en el afuente. Bueno, sí, chavito, tienes razón.
Porque de vez en cuando se descompone el afuente. ¿ya ves cómo no soy tan lento?
Pues no hay chavo, ¿eh? Nada.
A ver. Dame la mano.
¿qué? Dame la mano.
Dame la mano. No.
No. No.
No. No.
No.