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Mamá, mamá, ¿qué haces aquí? ¿y la empacadora?
Pues eso, hijo, trabajando, ganándome la vida. Mamá, no me puedo creer, se me cae la cara de vergüenza.
Qué mala suerte que la hayan estafado y le hayan quitado todo su dinero. Sí, por eso ahorita ando vendiéndome pasteles.
Sí, se los voy a comprar todos para apoyarla. Ya sabe que aquí estamos para lo que necesite.
Por eso fue la razón por la que vine a traerle mis pasteles. Por el apoyo, muchas gracias.
Ya sabe que estamos para apoyarnos los unos a los otros. ¿cuántos traje?
¿veinte? Ah, muy bien.
A ver, sí, aquí acomodamos este. Ahorita le pago, ¿eh?
Gracias. A ver, muchacho, ayúdame.
Pásame dinero, por favor, de la caja, ¿sí? ¿te vas a poner a vender manzanas, o qué?
Sí. Junta el dinero que me das para comprarlo.
Para comprar los materiales. Y ya le pregunté a la maestra si los puedo vender en la escuela.
¿por qué? ¿necesitas dinero?
No, yo no. Pero la abuela sí.
No sé por qué tú no le ayudas. Pues porque apenas tenemos para nosotras.
Que se las arregle sola. Yo me las arreglo sola.
Está bien en materia de sociales que los seres humanos necesitamos de otros para sobrevivir. Y que contar con una red de apoyo es fundamental.
Pues yo siempre he salido adelante sola. Pero no tiene por qué ser así, mamá.
Yo con lo que gane en las manzanas también te voy a ayudar a ti. Aquí va a estar en esta caja empacando la mercancía.
Sí. Y pues lo que le den de propina.
Muchas gracias, señor. Va a ver que le voy a echar muchas ganas.
Lo sé, normita. Cualquier cosa me avisa.
Con permiso. Gracias.
Hola. Hola.
Yo soy normita. Ah, muchas gracias.
Mucho gusto. Yo soy julia.
Ah, mucho gusto. A ver.
Voy, voy, voy, voy, señora. Voy, voy, voy, voy.
Aquí está todo. Muchas gracias.
Que la virgencita de guadalupe le dé más. Gracias, señora.
Gracias. A ver.
Meta sus pies aquí en el agua caliente para sobárselas. No, no es necesario.
Ya me las estoy sobando yo. ¿cómo es eso?
Es que estuve mucho tiempo para... De vez en cuando me sentaba por ahí en una banquita, ¿verdad?
A ver, espérame, espérame. Ay, no, no, no.
Si es un estafador, mejor no conteste. A ver, ya que me podrían quitar, ya me sacaron todo mi dinero.
Bueno. Soy dorita, doña normita.
Qué gusto. La llamo porque se me están vendiendo rapidísimo los pasteles y me están pidiendo más para que me los traiga.
Le quiero encargar tres pasteles. Claro que sí.
Con mucho gusto se los llevo. Hasta luego.
Qué bueno. ¿escuchaste?
Sí. Se le vendieron súper rápido mis pasteles.
¿ves, severina? La virgencita de guadalupe me está ayudando a salir adelante.
Ah. Siempre cuento con ella.
Sí. Ay, ay, ay.
Aquí tiene. Muchas gracias.
Hasta luego. Que dios la bendiga.
¿suegra? Mamá.
Mamá, ¿qué haces aquí? ¿y la empacadora?
Pues eso, hijo, trabajando. Ganándome la vida.
Mamá, no me puedo creer. Se me cae la cara de vergüenza.
Pero no veo por qué se te tenga que caer la cara de vergüenza. Es un trabajo.
¿qué significa? No estoy haciendo nada malo.
No. No, mamá, no me malinterpretes.
Se me cae la cara de vergüenza porque como tu hijo no he hecho nada para ayudarte después de lo que pasó. No, mi amor.
No, mi vida. Limpia tus lágrimas.
Soy una mujer fuerte. Puedo con este trabajo y con más.
Y ahora, si me disculpas, tengo que seguir trabajando. Así es que ahora.
Ándale, ándale. Sí, claro, mamá.
Ándale. Mi hija, pásame las bolsas.
Ayude, ayude. Gracias.
Es que les digo que estaba en el supermercado empacando la mercancía. O sea, como quien dice, de cerillo.
Tenemos que hacer el esfuerzo para ayudarla. Ella siempre está al pendiente de nosotros.
Fíjense, el otro día, gracias, mi hija sophie me dio una gran lección. Se puso a vender manzanas para ayudar a su abuela.
Exacto. Ahora es cuando nos tenemos que unir como familia.
Tenemos que ayudar a mi mamá. Yo...
No me he parado en su casa porque estaba arreglando mi situación con mi esposo. De hecho, ya me voy a separar.
¿por qué? Me pegó a raíz de que mi mamá no pudo prestarnos el dinero y es algo que no voy a permitir.
Si perdono un golpe, después va a ser otro golpe y necesito cortar. Pues sí, todos tenemos problemas.
Pero en la medida de nuestras posibilidades debemos de apoyarnos lo más que se pueda. Exacto.
Mamá, entre los tres reunimos este dinero para que te ayudes. Te vamos a estar dando una cantidad con lo que podamos juntar.
Pero, hijos, yo no les estoy pidiendo nada. Lo sabemos.
Es algo que queremos darte porque nosotros siempre contamos contigo y tú también debes contar con tus hijos. Ay, mamá, perdóname si ese día te reproché.
Yo no debía hacerlo, perdóname. No te preocupes, corazón.
Ese día estábamos las dos muy nerviosas. Yo ya entendí que siempre es bueno contar con apoyo.
Y qué mejor que el de la familia. Sofi me dio esa lección al reunir dinero para ti, mamá.
Mi nieta, mi niña, gracias, gracias por pensar en esta vieja. Eres mi abuelo.
Yo también quería ayudarte. No podía dejarte sola.
Adiós. A todos agradezco.
Y yo también estoy luchando. Sí.
Mis pasteles se han vendido muy bien. Dorita me dijo que un empresario probó uno de mis pasteles y que le gustó tanto que quiere hacer negocio conmigo.
Oye, pues qué bien, mamá. Ahora te vamos a ayudar a encontrar un abogado de negocios para que te ayude a asociarte con ese empresario.
Y si gustas, yo también puedo ayudarte a comprar materia prima. Y yo puedo ayudar a vender.
Si me das un pastel, lo vendo en la escuela o en una de las oficinas donde presco mis catálogos. Me llena de alegría la solidaridad, pero sobre todo contar con ustedes, con mis hijos.
Permítanme, mamá. Mi fiel severina.
Usted sabe que siempre cuenta conmigo, normita. Vale mucho una amiga como tú.
¿qué digo una amiga? Familia como tú.
Gracias. Ya estamos todos.
37% de los fraudes bancarios se cometen en contra de adultos mayores. La tecnología es difícil, pero más para nuestros abuelitos quienes necesitan más información y en algunos casos supervisión de sus operaciones bancarias en el celular.
Debemos estar con nuestros padres en las buenas y en las malas. Somos familia.
La familia es la red de apoyo más fuerte en las adversidades. A ellos podemos decirles siempre cuento contigo.