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¿qué? Si jugamos fútbol en la calle, no.
Acuérdate que tu mamá no te da permiso de jugar en la calle. Pero ahorita no está.
Sí. Pero de aquí a que venga, digo.
Que no, chavo, yo en la calle no voy porque no me dan permiso de jugar en la calle. Dicho.
Muy bien dicho. Y tú, chavo, que no estás viendo que la semana pasada atropellaron a don ramón.
Sí, pero lo que yo le estaba diciendo, ay, que no, chavo, tú no entiendes que no voy a ir a jugar en la calle. Eso te enseñará a seleccionar mejor a tus amistades.
Sí. Cierto, mami.
Cántala. Por todos son los cachetes de marrana flaca.
No, chavo. María.
Ay. Mami, ni modo que quieras que siga cantando después de que dio el costadazo.
No. No, no, tesoro.
Mira, yo digo que porque se cayó del verbo caer, no del verbo callar. Ah, porque.
Pues, pues yo sé. Ay, que no lo digas, porque ya la besó el diablo.
¿qué? Querían decir.
Que dice la señorita del 71 que al rato le trae unas cosas. Y que está a su completa deposición.
Disposición, chavo. Disposición.
Sí, no es. Así.
Pues díganle a esa santa solterona, que ni crea que me va a comprar con unos regalitos. Además, si por alguna casualidad llega a pensar que yo soy un hombre fuerte, está muy equivocada.
Además, le tienen que decir que cosas me iba a regalar. Pues yo no sé, don ramón, pero hace rato que venía se tropezó conmigo y se le cayeron unos paquetes como de comida.
Pensándolo bien, tal vez haya yo hablado de más de esa buena mujer. Es más, me parece que su buena conciencia le ha hecho ver que al estar yo atropellado, pues alguien tenía que traerme de comer, ¿no?
Por estar atropellado te regalan comida. Pues sí, ya ves.
Ahorita vengo, voy a que me atropellen tantito. Ándale.
Oye, oye, ven acá. Estás loco, ¿qué te pasa?
No, pero no, que usted cree que voy a que me atropellen de a de veras. Ah, no, pues entonces, pues claro que no.
Nomas atropellan a los mensos. Bueno, entonces, ¿a dónde ibas, chaval?
Pues iba a ver si de casualidad veía que atropellaban a un rico que no tenía comida, que no tenía hambre, y entonces le pido que me regale su comida. Ay.
Chavito, ay, chavito, para nada. No te comas esto, pero eres bruto con ganas.
Kiko, digo, chavo. Eres tan bruto que hasta te confunden conmigo.
Ya lo ves, para que te lo veas, que tú eres el niño más bruto de toda la vecindad y de toda la escuela y de todo el mundo. Cállate, para que te lo veas, que no es cierto.
Porque hay niños muchísimos más brutos que yo. Haber, dime uno.
Ay, pero no tienes el cuate de por ejemplo, el que sí se está el otro día, el que dejé la salsa de tomate. El del 71 te va a regalar lo mismo que le regalaron a don ramón, porque porque te va a encontrar atropellado.
No, sácate, pues que a poco crees que me voy a dejar que me atropellen nada más por un sándwich de pero no te van a atropellar de a de veras. Entonces, tonto, mira, tú te dejas caer sí, y yo te echo la salsa de tomate como si fuera sangre.
Sas, sas, que yo que me habían atropellado y tú me que me pones sas, sas. Sí, sas, pero necesitas caerte.
Sí. Sí, no serías así.
Mira, la sangre, ahí va la sangre. Que, que, que aquí me había pegado con las defensas, sí.
Que aquí con las defensas y aquí con el portero, sí. Y en el hígado, vaya, que en el hígado, que se me hace fracaso y las mollejas también.
¿cuántas mollejas? Todas están adentro.
Men. Bueno, espérate a que mira, porque aparejo, sas.
Hijo, también te vieron desbarnar el cuello. Sas, sas.
Ten cuidado con los ojos. Ah, sí, perdón.
Caete. Caete, le voy a abusar, abusar, le voy a abusar a la vieja del 71.