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Esta agüita le cura la rima, le cura el empacho, le cura el mal de ojo, le cura el soponcio, le cura las anginas del norte. ¡pásale por sus tamales!
Hoy no traes de los que me gustan. Ay, qué rico.
¿cuáles son esos? Los de a gratis.
Ay, esa no me la sabía, oiga. Sí, son beneficios que tenemos los servidores públicos.
Pues sí, porque si no, híjoles, me anda ahí multando de cualquier tarugada. Como el día que me multó por usar la sombra del árbol para que no le diera ahí a mis tamales el sol.
Pues sí, el árbol es parte del ayuntamiento. Y su sombra, por consecuencia, también.
Y utilizarla sin permiso es una falta administrativa muy grave. Oigan, oigan.
Espérenme. Acaba de suceder un suceso sorprendente que seguramente no me van a creer.
Pues si no te vamos a creer, ¿para qué nos lo dices? Ay, no, no, a mí sí cuenta, de verdad.
No sea chismosa, pero pues es que sí me gusta estar entera de lo que pasa en la comunidad, ¿verdad? Acabo de descubrir un manantial de agua.
Ay, albertano, los manantiales siempre son de agua. Tanto que sí, pero ese manantial es de agua milagrosa.
No, no, no, eso no puede ser. ¿y por qué no?
Pues porque en chacaltepec nunca hay agua. Por eso es más milagroso, porque sí hay agua y mucha.
Sí, tanto que hasta nos bañamos vestidos. Ay, no, no haga eso, mayor, de por si usted está chiquito y luego se nos va a encoger.
Eres muy simpática, lucía. Tu humor me encanta tanto como tus piernas.
¿qué? Ay.
Oh, es un chiste, cotorrejo. Ay, a mí nunca me han chuleado las piernas, ¿eh?
Bueno, vamos, vamos. Vengan a que conozcan el manantial de los milagros.
Vengan. Ven, justo lo que les dije, encontré un manantial.
Ey, ey, ey, encontramos, papá. Y todo es mío.
Eh, lucía. Sí, señor.
Hay que pedirle a la fuerza pública que acordone toda el área y que aleje a los mirones, que no tienen nada que estar haciendo aquí. Sí, señor.
Mayor, necesitamos que acordone todo el área, eva, y que corra a los mirones, que no tienen nada que estar haciendo aquí. Sí, señora.
¿qué tiene uno de qué hacer? Agüezcando el ala.
No, no, no, no, espérense, espérense. Este es mi manantial.
Yo lo descubrí. ¿sí?
Lo siento, albertano, pero este manantial está en tierras de la alcaldía y, por lo tanto, es propiedad de la alcaldía. Pues las tierras eran de la alcaldía, pero el agua es de quien la descubre.
No, señor, aunque diga alcaldía. Claro que sí, y no la voy a compartir con nadie.
El agua es de la alcaldía. El agua es de la alcaldía.
Por eso terminé con la poli, porque es bien tóxica. A ver.
¿yo? Era una novia tóxica.
Tóxica, no, toxiquísima. Ay, más tóxica que un buche de cloro.
Más tóxico que el champú del albertano. ¿sí?
Más tóxica que la relación de la wanders y el radamés. Ya, ya, ya.
Sí, te pasaste. Ya entendí, ¿eh?
¿y ustedes qué me ven? Pero bueno, de eso no estamos hablando, ¿eh?
Lo que ahora es importante es de que todos podemos beneficiarnos de este manantial. ¡claro!
¡claro! La sirena de pecera tiene razón, eda.
Imagínense la cantidad de gente que vendría a conocerlo y todo el dineral que dejarían, eda. ¡vamos a ser ricos!
Oiga, ¿me puede dar informe para el manantial? Sí, mire.
La entrada cuesta 50 pesos para los niños, 100 pesos para los adultos y 200 pesos para los adultos de talla grande, eda. Ándele.
¡sí! Muchas gracias.
Y recuerden que cada foto, cada selfie o video tiene un costo de 100 pesos. Y mantengan sus brazos cerca de su cuerpo todo el tiempo y disfruten de su visita.
Adelante. Pasa, compañero.
Disfruta. Disfruta, compañera.
Pasa. ¡hola!
Gente, le tenemos lo que viene siendo su agüita de los milagros. Esta agüita le cura la rima, le cura el empacho, le cura el mal de ojo, le cura el soponcio, le cura las anginas del norte.
¿y cómo sabemos que esta es agua milagrosa y no una estafa? ¿qué le pasa a usted, ciudadano promedio?
Me siento muy mal. Estoy mareado y todo me da vuelta.
Creo que tengo muy baja la presión. Pues sí, con ese tamañito, su presión está como llanta ponchada.
¡no! Digo que creo que me dio el patatús.
¡oh! ¡el patatús!
También quite el patatús. No te preocupes, ciudadano promedio de talla baja.
Toma un trago de esta agüita de manantial de los milagros y tu minicuerpo sentirá el milagro de los milagros. ¡oh, sí!
Creo que ocupo algo embotellado milagroso que me quiero curar. Cúrate, cúrate.
¿cómo se siente?