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Y no habrá otra forma, otra manera, algo que se te ocurra para sacarle la maldición a poli. Digo, no sé, a lo mejor un beso, un apapacho, algún sacrificio que hagamos.
Sí hay. No manches, jarocha, tenías razón.
Anoche nos salió la chillona y chico asustote que nos puso a la virgina y a mí. Cállate los ojos.
La chillona es verífica. ¡ah!
No manches, a la poli la convirtieron en un tamal. Apenas te diste cuenta, bebita fiu-fiu, siempre te dije que la patita de sofá no tenía cintura, es como un tamal mal amarrado.
No, bueno, sí, pero eso no es lo que te quiero dar a decir, mira. La chillona convirtió a la poli en tamal.
Poli, ¿eres tú? Sí.
¿qué dice? Tengo mucho calor.
Ay, pobre de la poli. La chillona le hizo tamalito y por su carácter debe ser un tamal del chile del que pica mucho.
¡ay, sí, sí, sí! ¡no digas mensabas!
Ayúdame, pobrecillo. Ayúdame, estoy bien amarrado.
Ahorita te sacamos de ese chiste. ¡sáquenme de aquí!
Es que quitaron la maldición en la poli. ¿dónde están?
¡vengan! No podemos dejarla así.
No se ve tan mal. ¿entendieron?
Que no se ve tan mal de tamal. Ah, público difícil.
Aquí manejan puro humor del que no da risa. Ay, mejor hay que preguntarle a la inteligencia artificial a ver qué hacemos, ¿no?
Ándale, ándale. Ay, pancho, pancho, necesito que me ayudes con un asuntito.
Ay, tu inteligencia artificial se llama pancho. Sí, le puse el nombre de un ex que era bien chacalón.
Pancho, respóndeme. ¿me escuchas?
Que tranza mi reina, pa' que soy bueno. A ver, quiero que nos digas quién nos puede ayudar a quitar una maldición.
Chale, no me digas que saliste embarazada, mi bruto. Que no, claro que no.
Ya soy una damita que no anda saliendo con cualquier tipo. Bueno, ahora que si el tipo es moreno, alto, con cara de chacalón, bueno, ay, se me olvida lo damita, ¿verdad?
Pero, ay, pero no estamos hablando de eso. Oye, lo que queremos es saber quién es un experto en quitar maldiciones de las muy malas.
Vos, el más riata para eso es el vangel zinqui. ¿y si es muy bueno?
Imagínate si no. Él fue el que le quitó la maldición a la clash y por eso fue campeón después de 70 años.
Oye, y de hacer el pedido como en cuanto llega. No te preocupes, te vamos a rescatar.
Ana, tú sí me escuchas, ¿verdad? Llámale a val zinzqui ese.
Ay, pues, estoy marcando, pero no contesta. Como que ya se tardó el quita-maldición, ¿es que no?
Ay, sí, dijo que iba a venir, pero, pues, no ha llegado. Ay, mira, se me hace que es este de acá.
Así que este es el famosísimo pueblo mágico de chacaltepec. Sí, ¿cómo lo supo?
Pues, ahí dice, ¿no ves? Ahora sí, a quién hay que atenderle su maldición.
Ay. Ay, ya lo vi, ya lo vi.
Pero esto sí va a estar muy difícil, ¿ah? Y más de lo que yo pensé.
Ay. ¿estás segura?
Porque yo sí, la verdad, que te veo bastante maltratada. Ay, payaso.
A la que hay que quitarle la maldición es a la poli. Ay, ¿por qué, qué crees que te cuento?
¿qué pasó? Que la chillona la convirtió en tamal.
Ah. Ajá.
La chillona. Sí.
Bueno, no se preocupen. Su maldición no es tan maldita.
Con un poco de agua bendita yo arreglo todo eso. En mi carruaje traigo suficiente.
¿qué haces, qué haces? ¿por qué te tomas el agua?
Porque tenía harta sed. Ya tengo mi garganta bien pegostriosa.
Sí, pero esto era agua bendita. No exageres, don.
Sí estaba buena, pero bendita no sabía. ¡ay!
Albertano, esa agua era para quitarle la maldición a poli. Claro.
¿verdad? Sí.
Sí. ¿y yo cómo iba a saber eso?
Soy divino, pero no adivino. Oye, y no habrá otra forma, otra manera, algo que se te ocurra para sacarle la maldición a poli.
Digo, no sé, a lo mejor un beso, un apapacho, algún sacrificio que hagamos. Sí hay, pero tengo que advertirles que es un poco más agresiva.
Sí. Eso no importa.
Sí. A la poli le gusta la rudeza, con decirles que tres veces me dislocó el hombro en el acto amatorio.