Alejandra Guzmán se sincera sobre sus múltiples cirugías y la vez que pensó en “tirar la toalla”

La cantante habló de los seis meses que pasó en el hospital tras complicaciones con su salud por una cirugía estética
Por: Elizabeth González
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Uno de los momentos más difíciles en la vida de Alejandra Guzmán fue cuanto tuvo que ser hospitalizada de emergencia debido a la inyección de polímeros en sus glúteos, luego de un procedimiento estético malhecho. Sobre este tema, la cantante abrió su corazón a Yordi Rosado, a quien le contó sobre el día que pensó en “tirar la toalla” luego de varias complicaciones en su salud.

“Empecé a darme cuenta de que no estaba bien de salud cuando estaba en Londres haciendo un disco, ahí ya no podía caminar y me empezaba a sentir muy mal, con una fiebre espantosa, mi piel se pone negra y dura como una piedra y el plástico no permitía que mi piel respirara”, recordó.

La ‘reina de corazones’ detalló que su salud era tan delicada que un día tuvo que firmar un documento en el que, además de autorizar que podían ‘experimentar con ella’, se comprometía a no demandar en caso de que los resultados no fueran favorables.

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“Estuve internada seis meses en el hospital… Me han operado como 40 veces. Tengo una historia clínica muy amplia (…) Soy la VIP de ahí (…) Yo ya no me siento mal, amo mis cicatrices, ahora me quiero más que antes, me acepto más, me cuido más y el haber estado tanto en el hospital me hizo darme cuenta de la capacidad que tiene uno de aprender”, agregó.

Sin embargo, Alejandra Guzmán reconoció que luego de tantas intervenciones llegó el momento en que pensó en rendirse.

“Tengo mucho que agradecer de estar viva y de estar bien… Una vez sí le hablé a mi papá y por eso me puse está calaca aquí en el oído, porque me llegaba la muerte a decir: 'Vámonos', y yo: 'No'. Le hablé y dije: 'Papi, ya quiero tirar la toalla, ya estoy cansada'. Ya pintaba con mi sangre, me estaba volviendo medio loca; me sacaban el catéter con la sangre y yo 'No la tires', ponía mis cartulinas y pintaba , ponía mis cuadros... De ese cuarto hice todo un museo", contó.

Finalmente, admitió que la conexión con su familia, su papá Enrique Guzmán y con su público fueron las claves para salir adelante para convertirse en la mujer fuerte y aguerrida que es ahora. “Le dije a mi papá ‘ya no quiero, ya no puedo’ vivir, pero él costestó: 'Quiero que saludes a mi amigo', y me pone al público. Entraba vida por mis oídos y salí del hospital”.