Ferdinando Valencia habla, como nunca antes, sobre la paternidad: “Mi prueba máxima vino con Dante”

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El actor escribió una conmovedora carta a sus tres hijos a quienes prometió: "Los amo y los amaré hasta mi último aliento"

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A los 21 años llegó a la vida de Ferdinando Valencia una de las bendiciones más grandes a través de la paternidad que si bien es una ventana abierta a la felicidad también le ha traído incertidumbre, miedos, retos y duras pruebas que lo han cimbrado hasta lo más profundo de su ser.

Sobre éstas el actor se sinceró en la conmovedora carta que, con motivo del Día del Padre, le escribió a sus tres hijos, Sofía, Tadeo y Dante, quien perdió la vida a los tres meses de nacido a consecuencia de una meningitis aguda y quien sigue presente en cada uno de los miembros de la familia Valencia Kellerman.

"Sin duda, mi prueba máxima como padre vino con Dante, mucha gente piensa que cuando habló de él estoy hablando del pasado pero se les olvida que yo soy el padre de Dante, así, en el presente y que lo seguiré siendo siempre aunque él ya no esté", expresó.

El actor de 38 años de edad reconoció que aunque su historia con Dante no tuvo un final feliz ésta no deja de ser una historia de amor verdadero pues él está presente en todos los días de su vida.

A su mellizo, Tadeo, lo describió como una ilusión constante, presente en cada momento del día, que se intensifica con al momento de volver a casa: "Mi día empieza y lo primero que quiero hacer es mirarlo, escucharlo; cuando salgo a trabajar estoy siempre pensando en el premio que va a ser llegar a casa y que él me reciba y es que él me ha enseñado a vivir en el amor".

Con Sofía debutó en la paternidad y aunque también existieron retos por superar, hoy, su relación está cimentada con la promesa de que, mientras él viva, siempre estará ahí, amándola. Ferdinando Valencia complementa su paternidad con la maternidad ejercida por su pareja, Brenda Kellerman, con quien ha aprendido que su papel es hacer equipo para demostrarles a sus hijos que su amor hacia ellos es eterno.

"Dante, Sofía y Tadeo, ser su papá es el honor más grande de mi vida, gracias por iluminar mis días y permitirme cuidar sus pasos. Los amo y los amaré hasta mi último aliento".