Mariana Echeverría se sincera en la recta final del embarazo: “no quepo en mi ropa”

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La conductora también agradeció cada etapa de la dulce espera y dedicó un emotivo mensaje a su esposo, Óscar Jiménez

Mariana Echeverría ha gozado de las mieles del embarazo desde el comienzo, pues no padeció los típicos síntomas como mareos y nausea, incluso se ha mostrado activa, trabajando e intrépida durante sus vacaciones en Cancún.

Sin embargo, algunos estragos comienzan a hacerse presente en la recta final de la dulce espera y es que, a unas semanas de dar la bienvenida a Lucca, la conductora de televisión se sinceró a través de su cuenta oficial de Instagram.

Con un sentido mensaje, la futura mamá agradeció la etapa que está viviendo pese a los malestares que ha experimentado en la semana 31 de embarazo, en la que la ropa comienza a parecer pequeña y el mal dormir empieza a notarse.

“Es una mega bendición estar embarazada y sentir sus pataditas, sí, pero también me duele la espalda, estoy agotada, no quepo en mi ropa, ya llegó la celulitis, las ojeras, las contracciones chiquitas y nuestro niño ‘grande’ no me deja descansar ni un segundo, pero ahora más que nunca agradezco que estés tú aquí”, anotó.

La estrella de televisión de 36 años se dijo afortunada de contar con el amor y apoyo de su pareja Óscar Jiménez en los momentos que su humor cambia, el hambre se intensifica y los remedios para prevenir las estrías invaden la habitación.

“Gracias por cuidarme y protegerme cuando más lo necesito, por estar a mi lado en mis cambios de humor y soportarme, por consentirme cuando tengo hambre, gracias por no juzgarme al querer estar llena de aceite de almendras desparramada en la cama con mi almohada de embarazo entre las piernas”.

Describió al futbolista como su mayor soporte en estos meses de espera y cambios constantes a los que han hecho frente en pareja y agradecida destacó que Óscar, sin duda, será el mejor papá para Lucca.

“Y ahora después de los 7 meses la cosa se pone más difícil y me convierto en esta panzona gigante que a ratos quiere llorar, al minuto se carcajea y al segundo te digo que vayamos a cenar, pero diez minutos después me quedo dormida. Solo quería darte las gracias porque te debo este sueño; el más grande de mi vida; EL SER MAMÁ”.