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Albertano pero no pa' todas ¡háganse pa' allá! Príncipe del barrio entonces, ¿qué, poli?
¿cómo vas con el albertano? Balbucea ¿quién?
¡ay, albertano, no te hagas! ¿qué, ya no van a regresar?
El que no quiere regresar es él. ¿no quiere regresar?
¡no! No quiere regresar todo lo que se llevó de casa de mi jefa cuando vivíamos juntos.
- ¿y sabes qué? - ¿qué?
- yo con tranzas no me junto. - ¡ay, qué bueno!
- chichifos que les llaman, ¿no? - ¡eso!
"ay, mis cosas, mis cosas". Balbucea ¡fírmale!
¿qué? ¿que le firme?
No, no, no, no, no, no. La última vez que firmé algo a ciegas, terminé pagando siete copas dama y un vitrolero de pulque.
Son mis calificaciones. Lo que pasa es que quiero tanto a mis papás que no quiero molestarlos con pequeñeces.
Resuella ¡no manches! Y sí que son pequeñeces.
Dos, cuatro, tres, cinco. Reprobaste todas, morro.
Bueno, aquí hay un diez. Esas son las faltas.
Híjoles, no es mala onda, morrito. Pero por gente como tú, es que le tienen que poner instrucciones al champú.
Oye, ayúdame con la tarea, ¿no? Órale, va, va, va, va, va.
De eso a ponerme a trabajar, mejor te ayudo. ¿qué tienes que hacer?
Bueno, es que tengo que escribir una historia del lugar donde vivo. ¿y a poco todos tus compañeritos van a escribirte de chacaltepec?
¿ahora quién es el menso? ¿qué no te acuerdas que en chacaltepec no hay escuelas?
Yo soy el único niño de aquí. Por eso es que tengo que estudiar en el pueblo de junto.
Ah, sí es cierto, ¿verdad? Entonces, ¿qué historia ibas a escribir o qué?
Pues me estaba cortando de la vez que he visto una mancha. Y pensaste que era una aparición de la virgen y quedaste como menso ante todo el pueblo.
Mejor otra. ¡ay, ya sé!
Escribe la historia de chacaltepec. - pero la verdadera.
- ¿la verdadera? ¿la que dice que vivimos en terrenos "ejidales" y que si nos cachan nos vamos al bote?
Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno. No, no, no, no tan verdadera.
Pero una historia así como, como más histórica. Algo como la fundación de chacaltepec.
Ándale, esa está chida. A ver.
Todo empezó en la era prehispánica. Un día como hoy.
¿14 de mayo? No, un día como hoy.
Así, soleado, pero como que quiere empezar el chipichipi. ¿los primeros chacaltepenses eran un imperio?
Pues más bien como una junta vecinal. Pero bueno, lo primero que tienes que saber es que nuestros antepasados de antes no eran chacaltepenses.
Primero fueron los chichinacos. - ¿los chichinacos?
- sí. Y era un pueblo muy noble.
¿muy noble? Morro, si vas a estar así, no vamos a acabar.
Lo que te diga ya no lo repitas. ¿qué no ves que nomás tenemos 22 minutos de programa?
Usted dispensará, estimada audiencia. Pero ya ve cómo es este chamaco.
Ahora sí, apúntale y ya no me interrumpas. Como te decía, nuestro pueblo antes se llamaba los chichinacos.
¡chichinacos! Albertano ellos se dedicaban primero al maíz.
Luego tuvieron abundancia en frijol. Y ya después de tanto frijol, vino la calabaza.
¡desguárrense! Albertano pero vivían amenazados.
Amenazados por un pueblo que se los traía de bajada. Los gandallastlas.
¡chichinacos! ¡oh, no!
Ese es gran... Bueno, el jefe de aguilita.
A ver, muchachos, bájenme. Pero con cuidado porque el otro día me tiraron.
Quedé plantado como zanahoria. A ver...
¿quién de todos ustedes es su líder de esta semana? ¡chichinacos!
O debería mejor llamarles... ¡cruzazultepeños!
Todos ¡no! ¡ora, ora, ora!
No somos cruzazultepeños. Y ya que me aventaron, yo soy albertanotl, que en chichinaco significa el de sedosa cabellera.
¡pues mucho gusto! ¡y hazte para allá!
A ver, si ya se la saben. ¡carteras y celulares!
¡no, no, no, no! ¡no, no, no, no, no, no, no!
¡si las carteras y los celulares todavía ni se inventan, mini gandallastlas! ¡ay!
Entonces... ¡taparrabos y conchitas de caracol, pero ya!
Que se arman los catorrazos, las patatas y los trompones. Las mujeres querían rociarlos con gas pimienta, pero todavía no sabían cómo meter la pimienta en el gas, entonces, nomás les aventaban los puros granitos.
Fue, entonces, cuando ocurrió lo inesperado que nadie se esperaba. Mientras el guerrero albertanotl se disponía a echar todo su récord para afuera, se le apareció el dios...
Chacaltecutli. ¡albertanotl!
Grita ¿tú quién eres o qué? Soy el gran dios chacaltecutli.
¿a poco no me has visto? Salgo en las estampitas.
Tú no tienes estampitas. Bueno, no, pero sí salgo en las monografías.
Ah, no, pues eso está más chido, ¿verdad? ¿vienes para darnos la victoria de la batalla?
Vengo para darles un consejo. ¡pélense!
¡huyan! ¡lárguense de aquí!
¡para donde se meta el sol, por ahí métanse ustedes también. ¿a poco venimos perdiendo tan gacho?
Pues nomás te digo que si ahorita toda tu gente mata a los otros, apenas y empatan. Entonces, ¿pa' dónde jalamos?
¡oh, gran dios chacaltecutli! A la tierra prometida.
Un lugar siempre soleado. Con buenas cosechas.
Y sin pago de tenencia. No, ni hay dobles, no circula ni nada, ¿eh?
¿tierra prometida? ¿así prometida como de...
"pinkypromisetl"? Pinkypromisetl.
Ok, está... Está bueno.
Gracias, oh, gran dios. Porque si eres un dios, ¿verdad?
No me estás choreando ni nada. No, yo soy...
¡chacaltecutli! Ok.
Órale. Gracias.
La cosa es que los chichinacos, gracias a su líder, albertanotl, salieron de ahí dignamente y con la frente bien en alto. Órale, mi gente!
¡píquenle! ¡vámonos, que nos van a dar en la torre!
Gritan ¡para eso me gustaban! Balbucea ay, papá.
¡a ellos! Gritan no inventes, esto de la historia está padrísima.
¿y cuándo fue el grito de dolores? ¿el grito de dolores?
Eso fue cuando le quemaron las patas a cuauhtémoc, pero no me confundas. Oye, ¿y dónde vivían los chichinacos?
La verdad, la verdad es que no se sabe. Algunos dicen que por el norte, otros dicen que por el sur, y otros aseguran que a tres cuadras del metro valderas.
Aquí pasaremos la noche, queridos compañeros. Aquí está chido y, sobre todo, muy seguro.
Balbucea pero albertanotl tenía un enemigo. Haz de cuenta que era como, ahora verás, un hater.
Un hater, pero prehispánico. Y como no había redes sociales, pues la muina se les juntaba bien gacho en sus emociones.
Se trataba del tlatoani, gasparopostli. Que náhuatl significa el que crece como enredadera.
A lo puro güey. No le creo nada a albertanotl.
¡me cae mal! Ay, pues bloquéalo y ya, ¿verdad?
Ah, sí, es cierto que todavía no existen los celulares, ¿verdad? ¿tú no crees eso de que se le apareció chacaltecutli?
A ver, ¿por qué no se me apareció a mí? ¡no tengo mi diploma de tlatoani!
Ay, ese diploma es igual de pirata que la bolsa de cocodrilo que me regaló edad. O sea, bueno, sí.
Pero a mí me late que albertanotl... Solo nos quiere dar atole con el dedo.
Abre tu boca, silvitl. A ver, aquí está su atolito.
Hay muy poquito. Por eso se los estoy dando con el dedo.
Pero no vayan a pensar mal, ¿eh? ¡atención, pueblo!
¡atención! Oficialmente hago el anuncio de que no le creo nada a albertanotl.
No creo que se le haya aparecido chacaltecutli. Y tampoco lo de la tierra prometida.
Pero si hicimos pinkypromisetl. Sí, sí es cierto, todos.
Balbucean ¡ay, ay! Fíjate, aquí el popote de bambú tiene razón, ¿eh?
¿a quién le vamos a creer? A ti ya no te podemos creer.
El calendario azteca que me vendiste el otro día era chafatl. No se le entendía nada.
¡no es chafatl! El calendario azteca del estadio azteca.
Pa' ver cuándo juega el américa. Sí, ajá, ajá, ajá.
Y luego, y luego, cuando nos dijiste que dibujáramos jeroglíficos allá en la cueva de álvaro. ¿eh?
¿eh? ¿eh?
Y sí, casi nos lleva la policíatl por andar grafiteando las paredes. Así de balbucea.
Y todo esto. Bullicio los ánimos se caldearon, porque ya casi no había caldo.
Más sin en cambio, el gran albertanotl que además de puntas perfectas, tenía un noble corazón, convenció a todo el pueblo de que tenían que marcharse, porque era el mandato de chacaltecutli. Y aparte, había una razón aún más poderosa.
¡ahí vienen los gandallastlas! ¡otra vez a rompernos el hocico!
¡píquenle! ¡píquenle!
¡píquenle! ¡píquenle!
Y, entonces, fue así que los chichinacos se lanzaron a buscar la tierra prometida. Entonces, los días pasan...
- ¡morro! - sí, sí.
Pon atención. Te estoy contando.
Mira, nuestros antepasados estaban cansados y enojados. Enojados porque no se fijaron, y los muy mensos le dieron vuelta ocho días a la glorieta de...
A la glorieta de ins... "insurgenstitlán".
¡ay, ya, ya, ya! ¡ya!
¡nomás estamos corriendo sobre el mismo lugar! De repente, la sacerdotisa, que antes había sido un brujo, el brujo del pueblo, ¿sí me entiendes?
Antes había sido brujo, y luego se puso bruja. Se puso bien, pero bien, pero bien alterada.
Alterado... Alterad...
Alterade, lo que sea. Y se trataba de britnicoyotzin, que en náhuatl significa doncella de bigote tupido.
Ella tenía algo que decirles. ¡ay, sí!
¡ay, pronto! ¡hagan una rueda a mi alrededor!
Ay, no, ¿eh? Si quieres hacer del cuerpo, vete pa' los matorrales o no sé dónde.
No te vamos a andar haciendo casita. A ver, a ver, ¡háganle caso!
Acaba de tener una visión, y ella nunca se equivoca. Por ejemplo, ella dijo que en 600 años, su tatara-tatara nieta se llamará moni evidente.
Y yo le creo ¿eh? Sí, yo también le creo ¿verdad?
Porque, dijo hace 15 días que los dinosaurios se iban a extinguir... Y el roco nunca volvió a la casa, ¿verdad?
¡ay, hermano, ya! ¡ya!
¡círculo! ¡círculo!
¡ay! ¡ay, estoy viendo algo!
¡ay, veo! ¡veo!
¡veo que la tierra prometida... Es donde veamos un águila devorando a un serpiente!
¡sí! Grita ¿qué pasa?
¿otra revelación? ¡ay, no!
¡es que está bien caliente! Oye, ¿y eso no es la profecía de los aztecas?
¡oh, por eso! Primero fueron los chichinacos.
Ya después los aztecas la vieron, les gustó y se la fusilaron. ¡ah!
Oye, ¿y esto pasó cuando fundaron el virreinato de la nueva españa? Eso fue cuando inventaron los chistes de gallegos.
Pero no me distraigas. Entonces, ¿qué, albertanotl?
¿a qué hora sales por la cebada del trigo? ¿eh?
¿que a qué hora sales por el pan? Es que eres bien, ¿quién sabe?
¿cómo? O sea, ¿cómo?
¡ah, pues así! Ríe ¿ves?
Mejor dame un besito, ándale. Pero ¿que tu papá no es el tlatoani gasparocostli?
¡sí! Pero ahorita no nos está viendo.
Ándale, déjate. No pasa nada.
Yo creo que sí pasa nada. ¡oh!
¿qué húbole? ¿qué húbole?
¿ocupada? ¿qué, no está usted casado?
Sí. ¡ay, mi mero mole!
La verdad es que necesito un sugar tlatoani daddy. Pero bueno, ¿pa' qué soy buena?
Tú eres la... Buchonacoatl, ¿verdad?
Esa mera... Buchonacoatl, que en náhuatl significa de cadera inquieta.
Te quieres echar un temazcalito con un mezcalito. ¡ay!
Lo que quiero es que me ayudes porque tengo problemas con mi hija. ¿y quién es tu hija?
Esa de allá. Hipolitatzin.
Que en náhuatl significa la que bucea en el lavabo. ¿que no significa las patitas de molcajete?
Sí, también. Lo que pasa es que creo que está enamorada de albertanotl.
Mm, pues cómo no. Híjole, es que el albertanotl tiene una linda y sedosa cabellera.
Te ofrezco la mitad de toda mi tierra para que me hagas un favor. ¿y dónde está tu tierra?
Aquí, aquí. La tierra de mis macetas.
Tengo cuatro, te regalo dos. Va, va, va.
Bueno, ¿y qué tengo que hacer o qué? Quiero separar a mi hija de ese mequetrefe.
Entonces, necesito que uses todos tus encantos para seducir a albertanotl. No, hombre, todos mis encantos es mucho.
Mira, con la mitad tengo y hasta me sobra. ¡ay!
Yo me encargo, tú no te apures. Va, va, va, va, va.
Mira, guapito, yo ya te digo... Que en mi tiendita tengo un perrito que te quiero enseñar.
Es que tengo que pelar todos estos kiwis. Oye, pero una pregunta.
¿tu perrito es chulo escuincle? Ay, pues obvio.
¿a poco hay de otros? Ay, pero destápate aquí como que tu pechito, papi.
Así lo acaricias. Uy, que sienta tu alfombrita, qué rico.
- ándale, ven. - no puedo, no puedo.
Ándale, sí puedes, tantito. Es chiquito.
Conque... ¿sí te gusta?
Albertano no, pues la verdad sí, pero me lo imaginaba con menos pelo. Ah, nomás ten cuidado, ¿eh?
Porque sí te anda tirando una mordida. ¡ahora sí!
Gritan y ahí fue... Cuando albertanotl perdió uno de sus kiwis con un rodillazo.
¡ay, mis kiwis! ¡ay, de veras!
Balbucea ¡me las vas a pagar! ¡me las vas a pagar!
¡me las vas a pagar! ¡vas a ver!
Pero bueno, los chichinacos siguieron su travesía en busca de la tierra prometida. Pasaron por muchos territorios y tuvieron innumerables batallas.
Contra los "gallanaclas". Y como no llegaban a ningún lado, decidieron utilizar tácticas modernas de guerra.
Todos ¡piedra, papel o tijera! ¡piedra, papel o tijera!
¡piedra, papel o tijera! ¡piedra, papel o tijera!
Ríe pero entonces, ¿nunca llegaron a la tierra prometida? No, no, no, sí llegaron.
Sí llegaron. Pero ¿qué crees?
Que cuando vieron al águila devorando la serpiente, resulta que ya estaban asentados ahí los aztecas. ¿por qué?
Lo que pasa es que los chichinacos se tardaron siete años en llegar porque se fueron por la libre. Que es que pa' no pagar casetas, ¿tú crees?
O sea que por tacaños perdieron el imperio. Pero aguanta, te voy a seguir contando.
Ah, bueno, ¿qué? Entonces, ¿ya no se va a armar lo del imperio?
Yo quiero poner mi puesto de tamales. Balbucea todo es culpa de albertanotl.
Es una gran mentira que se le haya aparecido el dios chacaltecutli. ¿mentira?
Ahora verás... Ahora verás.
Príncipe jotzin. ¿qué paso?
Hazme el favor de comunicarme con chacaltecutli urgentemente. Ay, si me permites, porque ahorita estoy en una llamada.
Tengo mi línea ocupada. Pero esto es más importante.
Ya cuélgale. Dile que luego le hablas, ándale.
Ay, de bueno con ustedes. Operadoratl.
Ay, ¿sería usted tan amable de...? Grita ¡oh!
¡gran chacaltecutli! ¡manifiéstate!
¿qué quiere? ¿me llamaste?
¡ese! ¡oh!
¡oh! ¡gran chacaltecutli!
¿eh? ¿cómo les quedó el ojo?
Ah, ¿verdad? Gracias, manto.
Fíjate que aquí ya se armó un pancho, porque la señal que nos diste, nos la piratearon los aztecas. ¿y ahora qué hacemos?
¿cómo que qué hacen? Pues póngase creativos.
Mentalidad de tiburón, papá. Si no hay señal, pues búsquense otra.
A ver, fíjense aquí mismo. ¿qué ven?
Plumas. Bien, vean allá.
¿qué ven? Pues mi hija hipolitatzlin.
¿y cómo es de su carácter de ella? No, pues yo la quiero bien mucho, ¿verdad?
Pero... Sí, es como una víbora.
Bueno, pero ¿qué está haciendo? Ay, bueno, se está comiendo...
¿qué digo comiendo? Se está tragando un pollo.
Ah, ya la entendí. Ahí está la señal.
Resuella claro. La señal era lo del águila devorando un serpiente.
No más de que está al revés. La hipolitatzlin, que viene siendo bien víbora, se está tragando un pollo, que es casi, casi como un águila.
¡exacto! Bueno, ahí se ven.
Gritan festejan ¡para acá, para acá, para acá! Festejan me gusta.
Me gusta este lugar. Me encanta verte tan contento, gasparopostli.
Ríen ¿sí podemos bajar a tu hija? Porque como sea, se tragó un pollo.
Albertano y así, don gasparopostli quedó feliz por poderse establecer al fin... Y porque también albertanotl no había enamorado a su hija.
O sea, ¿que ella no fue feliz? Balbucea ponle tú que no.
Y es que... Gasparopostli no sabía es que albertanotl no enamoró a su hija.
Pero lo que es a su bella esposa... ¡no, hombre!
A ella sí se la dejó cayeta... Pero ¿cómo se llamaba la esposa?
Albertano se llamaba este... Lucíatl.
Que náhuatl significa la que hace de chivo los tamales. Oye, ¿y los mayas qué onda?
¡los mayas son de miami! ¡nada que ver!
Bueno... ¿vas a presentar la historia en tu escuela?
- no. - ¿qué?
¿por qué no? Porque ya me acordé que siempre que me ayudas con las tareas me reprueban.
Mejor voy a escribir la historia de cuando se te rompió el pantalón y todos vimos que tenías los calzones bien balaceados. Y de eso...
Hasta tengo fotos para imprimir. No, espérate.
¡morro! ¡morro!
¡míralo! ¡diablo!